miércoles, 5 de marzo de 2014

Miércoles curioso (20) - Los tres cerditos

El Miércoles curioso de hoy viene de la mano de Nuno del Blog de lectura de Nuno que propuso el cuento

Los tres cerditos

La primera historia fue escrita por James Orchard Halliwell en 1849 y apareció en un libro titulado Rimas populares y cuentos infantiles.

No se sabe si Halliwell creó la historia o simplemente le llegó de generaciones anteriores. 

Halliwell fue acreditado por el autor Inglés Joseph Jacobs, cuando adaptó la historia para los niños en un libro titulado Cuentos de hadas ingleses.

Este cuento nació en Inglaterra pero donde de verdad tuvo éxito fue en Estados Unidos gracias a la adaptación de Disney.

Este corto creado por Disney en 1933 sirvió de inspiración  para muchos estadounidenses a través de la gran depresión. Estos utilizaron al "Lobo feroz" como un símbolo de lucha de sus vidas. Así como los tres cerditos fueron capaces de superar la adversidad a través del trabajo duro, muchos estadounidenses creían que su trabajo duro finalmente los sacaría de la gran depresión.

Y como no podía faltar, ya sabéis que los cuentos no tienen ese final bonito que tanto pensamos, y este caso no iba a ser diferente. El cuento original acaba con el "lobo feroz" hervido en una olla y comido por los tres cerditos. Pero esta vez no fue Disney, sino Jacobs (anteriormente mencionado) quien adaptó el cuento para que el "lobo feroz" bajara por la chimenea y se quemara la cola.

Con el éxito que ha tenido este cuento, no es raro que hayan salido todo tipo de versiones, entre ellas libros como Los tres lobitos y el cochino feroz.

En esta página he podido encontrar la siguiente historia un poco más modernizada y a la vez vista desde el punto de vista del Lobo Feroz que me ha resultado curiosa:

Me llamo Sean O'Connor. Soy un lobo irlandés. Os escribo desde la prisión de Soto del Real, en Madrid, casi habiendo cumplido la totalidad de la pena que me fue impuesta, injustamente, acusado de intento de asesinato de tres lechoncitos. Y digo injustamente, porque, por alguna extraña razón, nadie quiso nunca creer mi versión de los hechos.

Todo empezó una tarde de invierno en que yo paseaba por los bosques de Asturias recogiendo setas y tubérculos para la cena. Eran mi comida preferida desde que, hacía un año, me había trasladado desde los montes irlandeses en busca de climas más amables. Había comprado un gran terreno con todos mis ahorros y, por fin, vivía como siempre había soñado. Aquel verano, tres cerditos construyeron sus pequeñas casas dentro de mis terrenos. No me importó, pues sabía que tendría a quien acudir cuando necesitara compañía.

Esa tarde, el cielo se oscureció amenazando tormenta. Decidí volver a casa, cuando observé que un violento tornado se acercaba peligrosamente hacia las casas de los tres cerditos. Corrí desesperadamente hacia la primera, que era de paja. Antes de poder auxiliarlo, la casa se vino abajo y el cerdito corrió a la casa de su hermano. Yo me dirigí raudo hacia ésta para intentar evitar que cayera, pero fue inútil, porque estaba levantada con ramas de árbol, y fue inevitablemente engullida por el tornado. Los dos cerditos corrieron a casa del tercer hermano para refugiarse. Para entonces, era yo el que huía del tornado. Llamé desesperadamente a la puerta, porque esta casa estaba construida con ladrillos y aguantaría perfectamente el vendaval. No me abrieron. Pensé que no me habían oído, así es que intenté entrar por la chimenea. Me tiré por ella y caí en un caldero con agua hirviendo que, supongo, habrían olvidado sobre el fuego.

Cuando el tornado pasó, desperté ya en el hospital penitenciario. Me comunicaron que los cerditos habían puesto una denuncia por derribar sus casas e intentar comérmelos. En el juicio, todos creyeron a los cerditos. Creo que su aspecto tierno y rosado ayudó mucho. Cuando yo dije que recogía verduras para comer, el jurado se rió, y oí comentarios sobre mis enormes colmillos y sobre la imposibilidad de que un lobo pudiera ser vegetariano, así como sobre mi aspecto peludo y oscuro y mis extrañas ropas. Pero digo yo: ¿cómo es posible que alguien pueda creer que soplando pudiera derribar dos de sus casas e intentarlo con la tercera? ¿Por qué todos pensaron que un lobo peludo no podía ser propietario de los terrenos?

Lo único que yo quería era vivir tranquilo en mis tierras, cultivar mis hortalizas, recoger bayas silvestres y mantener limpio y cuidado el bosque. Ahora estoy enfermo y encerrado. Cuando acabe la condena, creo que volveré a Irlanda con las manos vacías y sin ninguna ilusión.

Espero que os haya gustado y ya sabéis que podéis proponer el cuento que queráis en los comentarios, AQUÍ tenéis la lista para ver los que ya se han publicado.

11 comentarios:

  1. No conocía la "versión moderna" pero después de una lectura somera se lee entre líneas muchas ideas, como la crítica al juicio por la apariencia y el instinto o lo inevitable del destino. Me ha parecido muy curiosa.

    Gracias por tomarte el trabajo de recopilarla y hacer que el acceso a ella tan sencillo como pulsar un botón del ratón.

    Que tengas un buen día, Ali. Un besito.

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  2. Tampoco conocía la versión más moderna, me ha gustado ;)

    Besos

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  3. siempre tiene que salir un irlandés en alguna versión y como lobo, que mania de ponerles en todo ^^ si conocía esta versión por un amigo que es irlandés y me lo dijo mira. Ahora a la parte seria el lobo es un animal que me encanta y en Asturias,León...van quedando menos y no se si será por el cuento de que los cerditos siempre salen tan bien parados y son los buenos que los lobos están vistos como feroces y son <3 <3

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  4. Me ha gustado esta entrada del Miércoles, me sonaba mucho el corto pero hay cosas que no recordaba de él. En cuanto a la versión moderna no la conocía pero me ha gustado.
    Un beso

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  5. Hola Ali, me ha gustado mucho tu entrada, muy divertida e instructiva. Gracias.

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  6. Otro cuento que me encanta y con el que de nuevo vuelves a sorprenderme jaja un besote ;)

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  7. hola, gracias como siempre por la información. Yo una vez se lo conté al hijo de una amiga mia y casi se me echa a llorar jejeje, creo que no le gustó chaooooo

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  8. Con lo adorables que me parecen a mí los cerditos <33 OING OING <333

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  9. Una vez participé haciendo de cerdito en un teatro de Los tres cerditos xD. Ha sido uno de mis cuentos favoritos de siempre, aunque nunca le di demasiadas vueltas al mensaje ni nada :D
    ¡Besos!

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